La memoria económica es de las más livianas. Esa es la razón de que no seamos capaces de aprender nada, ni de los momentos buenos ni de los malos, para preservar unos y evitar los otros. Nada, o muy poco. Y así, nos dejamos llevar por la circunstancia, gozándola sin reparo ni prevención cuando es buena y dejándonos agobiar hasta la desesperanza cuando es mala.
Absentismo laboral: una factura invisible
Según la estadística de la Seguridad Social de 2025, la prevalencia de procesos de incapacidad temporal se sitúa en 55,1 casos por cada 1.000 trabajadores protegidos.
